viernes, mayo 26, 2006

El tango





Pasó tanto tiempo, de tan apasiblemente esperar. Que el tiempo pasando, el ambiente se fue llevando, pero la música en mi cabeza seguía aún sonando, mientras todo avanzaba frente a los ojos que no querían ver que todo cambiaba, que lo viejo ya no sonaba, que no querían saber que nada de lo que veían estaba y repetía constantemente aquellos versos, creados para matar aquel sujeto, creados para matar el tiempo.



Te espero escuchando el viejo tango compañero
atenuando mi desesperación mientras pasa el tiempo
imaginándote entrar y colgar el viejo sombrero
sobre la vieja percha, y tu vieja manía de caminar derecho.
Te espero mientras suena el bandeneón
que hace entrar en cuenta, que nada es como era
y mi cansancio se cae a borbotón
y mi vestido negro se ha vuelto gris en la espera.
Te espero en el fondo del salón
para bailar como siempre nuestro tango
te espero imaginando lo mejor
y que me cantas al oído al compás de la canción.
Y el violín toca mi tristeza
diciendo que ya no perteneces a mi vida
y me arranca los recuerdos con violenta fuerza
en memoria del día de tu partida.