jueves, julio 27, 2006



La Quinta



Y es que aveces me da por querer, por amar más de la cuenta, y sacar los ojos a cualquier escena y contemplarla.

Y hoy amé el cielo, amé mi casa y su techo, y el nunca bien visto pino, que jamás en su vida ha dado algo productivo aparte de piñas malformadas,definitivamente, ese árbol tiene un problema. Lo único que hace es no parar de crecer y está ahí a un lado de la quinta que me ha visto crecer y que se ha ido deteriorando.
Y cada vez se deteriora más, y yo la miro menos. Y ya no salgo a explorar ni me impresionan las flores nuevas que han brotado de sus tierras negras y sus caminos de piedrecillas blancas o las sombras que se asoman como monstruos de entre las malezas en el atardecer de esta quinta-selva.
Ahora es distinta, igual la amo, porque me cautiva. Si, me cautiva la extraña propiedad que tiene de cambiar y mimetizarse con las estaciones y esconderse con los años y parecerme tan desconocida luego de alojar mis llantos, mis miedos mis alegrías y mis tristezas; mis secretos.
El invernadero del fondo ya no alberga a mis amigos de color verde que me escuchaban en confesiones bajo llave, ahora sólo sirve de refugio para insectos y uno que otro pájaro que se desvía de su naturaleza y le dá por dejar los árboles y formar nido dentro del invernadero. A decir verdad, no engaña a nadie, con una simple mirada se puede ver que su papel ya no lo cumple nada de bien, con su esqueleto a medio caer con clavos oxidados,
y el nylon desordenado por los vientos y las muchas lluvias que han pasado desde que ya no me escondo en su calor acojedor que ofrecía en las tardes de otoño.

Los tres castaños tan fieles como siempre siguen dando sus pelotas espinosas que el mismo jardinero de hace 10 años sigue acumulando alrededor de los árboles, igual que siempre, para esperar que maduren y sacar las castañas para obviamente entregárselas a la dueña de casa, pero sin no antes dejarse una parte, y es aún más la mejor parte para él.

Y así podría seguir con muchas cosas más como el viejo parrón que nunca tuvo juventud porque nunca dio buena uva. De ahí vino mi traba con las uvas moradas,según yo todas eran malas.Para mí que siempre fue viejo, o yo prefiero pensar eso para no cortar la magia que pueda tener la quinta.

Ahí está la quinta, como si escondiera un secreto, un secreto que sólo comparte con quien la ame y la acompañe, incondicionalmente.

lunes, julio 24, 2006

Tu lluvia...






Te vi mientras volabas entre la lluvia, tu impermeable parecía capa de cuentos
pero en realidad era yo la mentira que inventaba miradas
y buscaba un poco de tus ojos para fantaseary correr a tu lado,
de tu mano húmeda y fría, sobre las veredas rebalsadas, caudalosas en días como esos.
Tu perfil deslumbraba de dureza, intacto por el viento.
Era imposible no reconocerte entre toda la gente que caminaba por inercia,
mientras el agua los empapaba y se camuflaban bajo sus propios asuntos.
Bajaste hacia el metro, lo odiaba en invierno,
con esa humedad aglomerada en personas y vapores de ciudad bajo tierra.
Si no hubiese sido por ti, aún lo seguiría evitando.
Pero te seguí.

Maniobré mis pasos por las resbalosas escaleras
y mis tacos se deslizaban como las gotas que corrían sobre tu pelo, tu frente, mejilla.
Rompí uno, pero no me detuve.
Alcanzé a subir justo, y allí estabas sentado.
Tú, con tu cara de melancolía, absorto en lo que te afligía.
Y yo, a tu lado con ganas de despertar lo profundo de tu tranqulidad,
que ya iba saliendo de su estado de coma, gracias a la agitacion de tarde invernal lluviosa,
que todabía mi cuerpo exhalaba.
Quise hablar.

- ¡Cómo llueve allá afuera!-

Pude ver la cascada de tristeza en tu mirada y envolverme con tu voz en la tormenta que eras.

- No más que aquí dentro- dijiste.


Desde entonces, lluevo siempre contigo.

domingo, julio 02, 2006

Me gusta que rime
me gustan los juegos de palabras
y mezclar mis manos con tu espalda
La noche con la madrugada
que sean una sola entre las sábanas
Me gusta que encante
conjugar los verbos y hacerlos arte
"Nosotros somos buenos amantes,
amamos hasta amar mentiras y verdades"
Y más aún, más que verbos,
me gustan nuestras verdades dichas en mentiras
complicar los sueños y soltarlos a la vida
Me gusta que suene
Me gusta que rime
"Tu sonrisa con mis ojos,
Y un beso tuyo en mi hombro"