A las espaldas,
un par de recuerdos tallados de vela,
burlando al fuego
sin llama, ni soporte.
Los pasos llorones que los cargan
pretenden secar sus lágrimas
al viento del desierto,
o al calor de un sol de invierno.
Aquel cuadro de sombras
extirpando cierta silueta
proveniente de una de ellas,
como un mal cáncer.
Mientras, se ríen de mi cara de ausencia,
del sueño perdido, con cheque al olvido
de los ojos mudos,
en los dichos desnudos.
No hay palabras nuevas, el trabajo es darle nuevos significados y tonos sobre-especiales a las palabras comunes.
miércoles, septiembre 19, 2007
La excusa más cobarde, es culpar al destino.
Prendo el último cigarro del día, porque aunque son las 01:36 de la mañana no puedo decir de la noche, o de la madrugada, no me quedan más y he prometido no fumar más de una cajetilla por semana, pero realmente cuando uno sale de noche, se van volando.
Escribo, con un sólo motivo hoy y mientras tecleo cuidadosamente, no puedo evitar botar cenizas sobre el teclado, mis dedos huelen a tabaco quemado y el señor serrano junto a su nuevo disco me deleitan y me mantienen nostálgicamente en las nubes con mil y un motivos para soñar, sin distinguir pasado, presente o futuro.
Su último disco está deslumbrante, y es que no podía esperar menos de mi trovador favorito que sin idolizar, se ha convertido en la banda sonora de mi vida y muchas más. Me da los permisos pertinentes para abordar la cursilería y olvidar lo frías que nos hemos vuelto mis manos y mi cabeza, cuando se idear se trata. Si, la poesía me ha abandonado por algún tiempo quizás, pero a difrencia de la experiencia que el señor parra tiene con ella, debo decir que "no hemos terminado", es solo un receso.
Siguiendo con mi propósito y entrando más en el tema, que en realidad no es uno, sino 13 espectaculares canciones de su última obra "sueños de un hombre despierto", no me dedicaré a la verborragia proveniente de mi exaltación por el disco, si no, a las más humildes palabras, que le dedicó su creador.
Dicen que Aristóteles afirmaba que la esperanza es el sueño de los hombres despiertos. La música nos mantiene despiertos, atentos a la realidad que nos rodea. Nos hace conocedores de unas pocas certezas: la de sabernos acompañados en nuestras búsquedas, preguntas, amores y desamores, la de saber posible ese mundo mejor que asoma tras la cancela que Casandra vislumbra en sus sueños. Estas canciones me enseñaron a tener fe en Casandra, a entender que no está perdido aquello que no fue, a buscar la esperanza en el sueño de un niño indígena. Supe por ellas que las aves migratorias siempre encuentran el camino de regreso, que la excusa más cobarde es culpar al destino, que el ruido se callará y te oiré hablar en sueños y que este pequeño milagro, todo lo que fuimos y seremos, estará a salvo porque alguna vez cantaste conmigo.
Hasta el momento la mayoría son mis favoritas.... pero los dejo, con esta canción que ismael adaptó de un poema de su padre rodolfo, al igual que muchos de sus discos.
Para médicos y amantes.
Supe que todo había terminado
cuando te vi mover la cucharilla
despacio, como si aquella tarde
se parara el latido de la sangre
en lo oscuro de aquella gris cafetería.
No supe qué decirte, hablamos como
si hubiera sido ayer, sin ir más lejos,
la última vez que tú y yo hablamos,
la última vez que habíamos entrado
a saco por el alma y por el pecho.
Así que yo te hablé de mis triunfos,
de mis últimos versos, de mi mismo,
y casi sin mirarte, miraba tu café
que removías con exquisito interés
como si de ello dependiera tu destino.
Tú no decías nada. Sonreías.
Pensando en una cita, un amor nuevo
que esperaba aquella misma tarde.
Y en mitad del silencio alguna frase,
metralla de antiguos bombardeos.
Yo te llevé a tu casa. Nos rozamos
las caras sabiendo que ya nada
justificaría nuevas llamadas,
que nuestro corazón perdió esa tarde
domingo, septiembre 09, 2007
Treinta minutos
Eran las 6:25, llegué temprano como nunca lo hice todo ese tiempo que debí haberlo hecho, siempre me regañabas por la hora, desde que te perdí, comenzé a hacerte caso... cinco minutos de adelanto. Me instalé en nuestra banquita, desconociéndola más que nunca antes, ya no era ni tuya ni mía, porque no existía un nosotros. Aún tengo un par de minutos antes de verte venir con el paso acelerado y la cabeza gacha, una mano en el bolsillo que se quedó allí desde la última vez que miraste el celular para ver la hora. Ordeno todo en mi cabeza intentando no mirar las marcas en la madera del respaldo del asiento que dejamos tanto tiempo atrás, creo que es lo único que queda y ni siquiera me pertenece.
Un saludo frío que congela tajantemente cualquier recuerdo que pueda revolotear en estos momentos, me miras sin expresión, no me quedo atrás, eres casi un desconocido.
- ¿Que hubo? - me dices, como si nuestro encuentro fuera casual.
- Nada mucho, lo mismo de siempre- olvidando todo discurso pauteado.
No quiero preguntar nada, me aterra escuchar de tus labios que aún estás con ella, después de tres años sin vernos.
Lanzas un "eh" desinspirado, y sin rodeos me dices:
- Sabes, no tengo demasiado tiempo (como siempre, pensaba yo), me tengo que ir luego.
- Ah si, lo siento, olvidaba que eres un hombre ocupado, no he sabido de ti hace tanto, no es que te esté echando la culpa, a todo esto, supe que te titulaste, me alegro muchísimo, me imagino que debes estar feliz, cualquiera lo estaría si le pidiesen que volviera al mismo lugar donde hizo la práctica, no es que te haya estado investigando, pero tú sabes, los rumores vuelan por acá y a mi no me va nada de mal con andar escuchándolo todo.
- Aún no entiendo para que me llamaste, Antonia.
Cambiaste el tono, se me revuelve el estómago, soy una estúpida, ni siquiera sé para que te llamé y no hago nada más que mirarte. Me duelen tanto tus ojos en mí, hoy no soy nadie, ni siquiera me acerco a lo que me gustaría ser en tí, no lo puedo aceptar, la impotencia de no decir nada porque no vale la pena me domina, lentamente se empieza a apoderar una tristeza, ¡No, no puedo llorar! ¿Qué le digo?, Aún te amo, no, horrible, soy un desastre, "Estos tres años han sido una pesadilla sin tí", que cursi, a quien quiero engañar, si no le importa nada, y sus labios estáticos me intimidan, ¿Y si le doy un beso?....
- Quería saber de tí, qué es de tu vida, ¿Te acuerdas de los aros que me ayudaste a elegir?, los de plata, te gustaron tanto, bueno a mi también, no me los saco nunca, osea, hasta antes de ayer, se rompieron, o los rompí, pero sin querer, nunca rompería algo que me recuerde a ti, osea, tú entiendes, fueron lindos momentos, es decir, para mí, no sé si para tí... ¿Cómo?... ah si, el anillo, está lindo aún ¿No es verdad?, si, siempre lo llevo puesto, creo que me acostumbré, te podrá dar risa pero... cuando me lo saco y se me olvida ponérmelo, es cómo si algo infaltable no estubiese en mi.
Tomo un hondo respiro....
- ¿Aún estás acompañado?... ¿De novios?, Te felicito... ¿No que se iba a Santiago?, Comprendo, que bueno que te hayan aceptado el traslado para allá, ¿Y para cuando es la fecha? ¡Ocho meses más!, vaya que rápido, como pasa el tiempo, no, no estoy diciendo que sea malo, no carlos, cómo se te va a ocurrir, sólo que a mi parecer es un poco apresurado, no sé son tan jóvenes, si sé que la amas, en todo caso si el amor es grande no hay edad ni barreras. ¡Cállate!, que me haces sonrojar, cómo puedes decir eso, èramos unos niños, no se compara a tu vida actual.
- Es incomparable- se te esfumó el color al terminar la frase, tu cara, incrédula, me miró suplicando que mis oídos no hubiesen escuchado nada.
-Tú siempre lo serás, sin importar nada, por siempre.
Miré el reloj, ya era media hora tarde, levanté la cabeza, venías acompañado, era tal cual y cómo la recordaba. Te despediste delicadamente de ella, caminaste hacia mí, estábas más delgado, el paso lento, la cabeza en alto y el rostro sonriente, Tararié entre dientes a Serrano "Ya sólo me queda, la vacía pena del viajero que regresa", me paré del asiento, te dí un gran abrazo.
- Gracias por llegar- un "éxito" prosiguió mis palabras y caminé dejando atrás tres años en treinta minutos, junto al mejor hombre de mi vida.
jueves, septiembre 06, 2007
minuevaamiga.com
Debo confesar, que tengo una relación de amistad con una página de Internet, si... tenemos conversaciones místicas. Y aunque me cuesta admitirlo, le creo todo. Me parece tan gracioso y más chistoso será cuando escriba de qué página se trata, mi placer culpable, "enfemenino.com". Supongo que esto de ser una vieja copuchenta e "Internalizadora" de todo lo que le dicen, está creando su hogar en mi. Luego de que una amiga me comentara ( a más no poder de risas) que había encontrado una página que le leía el Tarot y contestaba a sus preguntas; después de varias carcajadas por supuesto ( si ya soy un poco incrédula frente a las cartas en vivo y en directo, cómo no iba a casi explotar de la risa con la información que me había llegado), le dije que me enviara el link y me explicara que le había preguntado, lo asombroso fue que la inteligente paginita le había acertado a todo en cuanto a sentimientos se refiere, porque solamente se pueden elegir tres cartas, en cuanto a un determinado tema (dos a elegir), los líos de nuestra sociedad y para una mayor captación de público femenino, fanfarrias por favor: "Amor y Trabajo".
Se convirtió en un procedimiento sagrado, con realización obligatoria mínimo una vez al mes y eso no es todo, también se ganó el título de rito entre mis amigas, lo peor y aún más increíble (digo peor porque aún no le encuentro posible explicación, más que - es una respuesta muy general, por lo tanto te sirve en cualquier momento- ) es que nunca me ha defraudado. Ven, si es como si hablara de mi mejor amiga, con toques esotéricos, lo cual me parece fenomenal. No es que sea mi nuevo centro de atención, ni que me puedan declarar "otra viciosa del internet", es como cuando vas de vacaciones a un lugar hermoso, el amor hermoso de verano viene por añadidura, y no necesariamente debe estar presente todo el año, las estaciones lo perdonan todo.
Más desahogada que nunca, y con la cabeza aún un poco revuelta, me despido.
Frann
miércoles, septiembre 05, 2007
And now, the world premiere of.... me. pasado.
Se va....se va....se fue!Ya ( un ya de "aquí vamos" con un gran respiro...hondo, profundo y quizás un poco desalentador). Somos un caos (yo y mis otros yo), la verdad es que hace muchísimo que me siento frente al pc, tomo aire, me estiro los dedos y digo, es hora de una creación, una reflexión, un pequeño cuento, pero ni una mutación me sale.
Todo me parece mediocre, y si, en estos momentos soy una persona malhumorada, gris, color invierno, rodeada de hormigas, la suegra odiada, la cara del último de la fila del banco, el cowboy más temido del pueblo; sentado en el bar tomándose un whiskey sin hielo, medio sudado y con un mondadientes en la boca (escribiría cowgirl, pero simplemente no le viene, no junta ni pega).
Las ideas no alcanzan ni a nacer y ya las estoy haciendo a un lado, me fascinaría contar mi vida privada a través de un blog, pero me temo que es muy público para mis seres cercanos que están directamente involucrados y que probablemente si leyeran esto en mis mejores momentos de desahogo, tendría que gatearme a lo largo todo chile para pagar la manda que me tocaría hacer si es que me llegaran a perdonar por mis dichos. Claramente pasarían de ser cercanos a lejanos y nadie pretende eso, por lo menos yo no, y yo mando aquí. (Se me olvidaba un personaje malhumorado que se acaba de manifestar dentro de mi, el jefe gruñón.)
Este es el momento en que reviso todo lo que he escrito, y pienso... "patético".... Definitivamente algún tornillo se me desajustó, es como cuando en "piter pan" los niños ya no pueden volver a la tierra de nunca jamás porque están muy grandes. Así me siento, ¡Muy bien , Francisca! Lograste descifrar que es lo que anda mal, porque a todo esto áún no logro entender el motivo de mi revolución interior-exterior. Hay gente que simplemente no puede entender que existen otros motivos aparte del periodo en que siendo mujer nos vienen los momentos emotivos-reflexión-malhumor. Y no es que mi vida sea un desastre, que tenga depresión, que me vaya tirar del puente (con todo respeto a la gente que ha cometido ese acto), es que acabo de analizar que tengo un sentimiento de pérdida, ay si corazón el bebé.... NO!.... de pérdida de una parte de mi, o quizás de otra cosa que me pertenecía. Y creo que no podría ser más porque las palabras pérdida y pertenencia me suenan muy familiares.
Para mí, existen tres procesos de pérdidas:
- Algo muy rápido
- Del que no te das ni cuenta
- Y el lento (que no puedo dejar de adjuntar la palabra "doloroso")
Supongamos que "el que pasó piola" no significa pérdida en sí, porque no se te presenta esa sensación de -Me falta algo- así que dejémoslo fuera. Y también dejemos en claro que perder algo, en estos momentos sólo tiene recurrencia a aquello que significa para nosotros, que TE AFECTA no tenerlo, del caso contrario piense en la palabra desechar, un poco fuerte, pero es lo que se me ocurrió en el momento.
Se han dado cuenta que cuando perdemos algo de forma rápida y arrebatadamente, el malestar es sumamente agudo, pero llega de una, corta, al hueso, y muchas veces tan rápido como llega, se va - no digo que sean todos los casos, pero ¿A quién no le ha pasado?-; Aún así, existe algo peor que eso y es cuando sabes que estás perdiendo algo y no puedes hacer nada por impedirlo, porque el asunto ya fue, aunque no haya ,cronológicamente hablando, pasado. Y por eso recurrí a la palabra "doloroso" al referirme a las pérdidas lentas, porque el proceso es latente y acaramelado (no por lo dulce, si no lo pegote). Y te lastima tanto por el mismo hecho de que "¡Oye, PERDEDOR, estoy pasando frente a tus ojos! ", y tú ahí, sin poder hacer nada, totalmente vulnerable al vaciamiento de una parte de ti. Es como cuando te embargan la casa, sabías que te ibas a encalillar, y lo dejaste pasar.
Ojalá fuese tan simple.
Yo: - Se me perdió una sensación -
Mi otro yo: - No te preocupes, mañana mismo vamos a comprar una nueva.
(Y sin querer hablando de lo perdido, me he encontrado)
Suscribirse a:
Entradas (Atom)