Si supiera yo, donde termina la esquina en donde nos conocimos
Volvería cada día, a rellenar una muralla con recuerdos
Que te pinten los momentos para que nunca quieras emigrar
Sin embargo, el piso
esconde sus manos y disminuye el roce cuando te marchas,
es aquella libertad que tienes al llegar y partir,
que sólo se mantiene mientras estés aquí.