jueves, diciembre 25, 2008

va, viene

Yo construí tus pasos por encima de la silueta del amanecer
Temblando con las manos frías
El cabello revuelto y los ojos un poco más allá

Sorteé tus costumbres entre la multitud de mis encantos
Te hice parecer un poco más extraño que de costumbre
Rescatando la anomalía de tu sonrisa al quemar tu piel

Te pregunté si querías partir nuevamente,
El problema es que nunca empiezas ni terminas,
Tú solo vas y vienes por el atardecer

Yo te escribo por las noches, sobre el camino marcado
Del balanceo silencioso de tu vaivén.

jueves, abril 03, 2008

Volvería(s)

Si supiera yo, donde termina la esquina en donde nos conocimos

Volvería cada día, a rellenar una muralla con recuerdos

Que te pinten los momentos para que nunca quieras emigrar

Sin embargo, el piso

esconde sus manos y disminuye el roce cuando te marchas,

es aquella libertad que tienes al llegar y partir,

que sólo se mantiene mientras estés aquí.



miércoles, noviembre 14, 2007

A way back

Si cada indiferencia de tus miradas
se callasen cuando me hablan
te sorprendería el ruído de mis versos de papel,
largas líneas de incertidumbre,
la verguenza que me oigas, como debe ser.

Si cada uno de tus pasos,
no alejara su frente en alto
pediría una traición a la brújula que manda
y el imán no sea otro,
que dónde me encuentre yo.

Si mi guitarra no estuviese abandonada
daría soneto al impulso camuflado
que canta tu cancion, tan de lejos,
tan de lejos, que apenas llega hoy
tu silencio de mañana, que ayer me conmovió.

jueves, octubre 18, 2007

Esta noche te he de dar los besos pendientes

Me acomodo de visita
a escuchar mientras hablamos
las luces están bajas, todo está pactado
Hoy solo somos un par de invitados.

No hay nada que dure más
que un segundo de cruzar miradas
A través del humo se nubla todo,
mas, no será dificil encontrarnos.

Cuando me robas las palabras
viajeras a los labios
en tus besos silenciosos
tantas veces inventados.

No hay nada que dure más
que lo que nunca ha empezado
Nada dura más,
que lo que ya está terminado.

miércoles, septiembre 19, 2007

Después de...con orgullo.

A las espaldas,
un par de recuerdos tallados de vela,
burlando al fuego
sin llama, ni soporte.


Los pasos llorones que los cargan
pretenden secar sus lágrimas
al viento del desierto,
o al calor de un sol de invierno.


Aquel cuadro de sombras
extirpando cierta silueta
proveniente de una de ellas,
como un mal cáncer.


Mientras, se ríen de mi cara de ausencia,
del sueño perdido, con cheque al olvido
de los ojos mudos,
en los dichos desnudos.

La excusa más cobarde, es culpar al destino.

Prendo el último cigarro del día, porque aunque son las 01:36 de la mañana no puedo decir de la noche, o de la madrugada, no me quedan más y he prometido no fumar más de una cajetilla por semana, pero realmente cuando uno sale de noche, se van volando.
Escribo, con un sólo motivo hoy y mientras tecleo cuidadosamente, no puedo evitar botar cenizas sobre el teclado, mis dedos huelen a tabaco quemado y el señor serrano junto a su nuevo disco me deleitan y me mantienen nostálgicamente en las nubes con mil y un motivos para soñar, sin distinguir pasado, presente o futuro.
Su último disco está deslumbrante, y es que no podía esperar menos de mi trovador favorito que sin idolizar, se ha convertido en la banda sonora de mi vida y muchas más. Me da los permisos pertinentes para abordar la cursilería y olvidar lo frías que nos hemos vuelto mis manos y mi cabeza, cuando se idear se trata. Si, la poesía me ha abandonado por algún tiempo quizás, pero a difrencia de la experiencia que el señor parra tiene con ella, debo decir que "no hemos terminado", es solo un receso.
Siguiendo con mi propósito y entrando más en el tema, que en realidad no es uno, sino 13 espectaculares canciones de su última obra "sueños de un hombre despierto", no me dedicaré a la verborragia proveniente de mi exaltación por el disco, si no, a las más humildes palabras, que le dedicó su creador.
Dicen que Aristóteles afirmaba que la esperanza es el sueño de los hombres despiertos. La música nos mantiene despiertos, atentos a la realidad que nos rodea. Nos hace conocedores de unas pocas certezas: la de sabernos acompañados en nuestras búsquedas, preguntas, amores y desamores, la de saber posible ese mundo mejor que asoma tras la cancela que Casandra vislumbra en sus sueños. Estas canciones me enseñaron a tener fe en Casandra, a entender que no está perdido aquello que no fue, a buscar la esperanza en el sueño de un niño indígena. Supe por ellas que las aves migratorias siempre encuentran el camino de regreso, que la excusa más cobarde es culpar al destino, que el ruido se callará y te oiré hablar en sueños y que este pequeño milagro, todo lo que fuimos y seremos, estará a salvo porque alguna vez cantaste conmigo.
Hasta el momento la mayoría son mis favoritas.... pero los dejo, con esta canción que ismael adaptó de un poema de su padre rodolfo, al igual que muchos de sus discos.
Para médicos y amantes.
Supe que todo había terminado
cuando te vi mover la cucharilla
despacio, como si aquella tarde
se parara el latido de la sangre
en lo oscuro de aquella gris cafetería.
No supe qué decirte, hablamos como
si hubiera sido ayer, sin ir más lejos,
la última vez que tú y yo hablamos,
la última vez que habíamos entrado
a saco por el alma y por el pecho.
Así que yo te hablé de mis triunfos,
de mis últimos versos, de mi mismo,
y casi sin mirarte, miraba tu café
que removías con exquisito interés
como si de ello dependiera tu destino.
Tú no decías nada. Sonreías.
Pensando en una cita, un amor nuevo
que esperaba aquella misma tarde.
Y en mitad del silencio alguna frase,
metralla de antiguos bombardeos.
Yo te llevé a tu casa. Nos rozamos
las caras sabiendo que ya nada
justificaría nuevas llamadas,
que nuestro corazón perdió esa tarde
interés para médicos y amantes.

domingo, septiembre 09, 2007

Treinta minutos

Eran las 6:25, llegué temprano como nunca lo hice todo ese tiempo que debí haberlo hecho, siempre me regañabas por la hora, desde que te perdí, comenzé a hacerte caso... cinco minutos de adelanto. Me instalé en nuestra banquita, desconociéndola más que nunca antes, ya no era ni tuya ni mía, porque no existía un nosotros. Aún tengo un par de minutos antes de verte venir con el paso acelerado y la cabeza gacha, una mano en el bolsillo que se quedó allí desde la última vez que miraste el celular para ver la hora. Ordeno todo en mi cabeza intentando no mirar las marcas en la madera del respaldo del asiento que dejamos tanto tiempo atrás, creo que es lo único que queda y ni siquiera me pertenece.
Un saludo frío que congela tajantemente cualquier recuerdo que pueda revolotear en estos momentos, me miras sin expresión, no me quedo atrás, eres casi un desconocido.
- ¿Que hubo? - me dices, como si nuestro encuentro fuera casual.
- Nada mucho, lo mismo de siempre- olvidando todo discurso pauteado.
No quiero preguntar nada, me aterra escuchar de tus labios que aún estás con ella, después de tres años sin vernos.
Lanzas un "eh" desinspirado, y sin rodeos me dices:
- Sabes, no tengo demasiado tiempo (como siempre, pensaba yo), me tengo que ir luego.
- Ah si, lo siento, olvidaba que eres un hombre ocupado, no he sabido de ti hace tanto, no es que te esté echando la culpa, a todo esto, supe que te titulaste, me alegro muchísimo, me imagino que debes estar feliz, cualquiera lo estaría si le pidiesen que volviera al mismo lugar donde hizo la práctica, no es que te haya estado investigando, pero tú sabes, los rumores vuelan por acá y a mi no me va nada de mal con andar escuchándolo todo.
- Aún no entiendo para que me llamaste, Antonia.
Cambiaste el tono, se me revuelve el estómago, soy una estúpida, ni siquiera sé para que te llamé y no hago nada más que mirarte. Me duelen tanto tus ojos en mí, hoy no soy nadie, ni siquiera me acerco a lo que me gustaría ser en tí, no lo puedo aceptar, la impotencia de no decir nada porque no vale la pena me domina, lentamente se empieza a apoderar una tristeza, ¡No, no puedo llorar! ¿Qué le digo?, Aún te amo, no, horrible, soy un desastre, "Estos tres años han sido una pesadilla sin tí", que cursi, a quien quiero engañar, si no le importa nada, y sus labios estáticos me intimidan, ¿Y si le doy un beso?....
- Quería saber de tí, qué es de tu vida, ¿Te acuerdas de los aros que me ayudaste a elegir?, los de plata, te gustaron tanto, bueno a mi también, no me los saco nunca, osea, hasta antes de ayer, se rompieron, o los rompí, pero sin querer, nunca rompería algo que me recuerde a ti, osea, tú entiendes, fueron lindos momentos, es decir, para mí, no sé si para tí... ¿Cómo?... ah si, el anillo, está lindo aún ¿No es verdad?, si, siempre lo llevo puesto, creo que me acostumbré, te podrá dar risa pero... cuando me lo saco y se me olvida ponérmelo, es cómo si algo infaltable no estubiese en mi.
Tomo un hondo respiro....
- ¿Aún estás acompañado?... ¿De novios?, Te felicito... ¿No que se iba a Santiago?, Comprendo, que bueno que te hayan aceptado el traslado para allá, ¿Y para cuando es la fecha? ¡Ocho meses más!, vaya que rápido, como pasa el tiempo, no, no estoy diciendo que sea malo, no carlos, cómo se te va a ocurrir, sólo que a mi parecer es un poco apresurado, no sé son tan jóvenes, si sé que la amas, en todo caso si el amor es grande no hay edad ni barreras. ¡Cállate!, que me haces sonrojar, cómo puedes decir eso, èramos unos niños, no se compara a tu vida actual.
- Es incomparable- se te esfumó el color al terminar la frase, tu cara, incrédula, me miró suplicando que mis oídos no hubiesen escuchado nada.
-Tú siempre lo serás, sin importar nada, por siempre.
Miré el reloj, ya era media hora tarde, levanté la cabeza, venías acompañado, era tal cual y cómo la recordaba. Te despediste delicadamente de ella, caminaste hacia mí, estábas más delgado, el paso lento, la cabeza en alto y el rostro sonriente, Tararié entre dientes a Serrano "Ya sólo me queda, la vacía pena del viajero que regresa", me paré del asiento, te dí un gran abrazo.
- Gracias por llegar- un "éxito" prosiguió mis palabras y caminé dejando atrás tres años en treinta minutos, junto al mejor hombre de mi vida.