lunes, julio 24, 2006

Tu lluvia...






Te vi mientras volabas entre la lluvia, tu impermeable parecía capa de cuentos
pero en realidad era yo la mentira que inventaba miradas
y buscaba un poco de tus ojos para fantaseary correr a tu lado,
de tu mano húmeda y fría, sobre las veredas rebalsadas, caudalosas en días como esos.
Tu perfil deslumbraba de dureza, intacto por el viento.
Era imposible no reconocerte entre toda la gente que caminaba por inercia,
mientras el agua los empapaba y se camuflaban bajo sus propios asuntos.
Bajaste hacia el metro, lo odiaba en invierno,
con esa humedad aglomerada en personas y vapores de ciudad bajo tierra.
Si no hubiese sido por ti, aún lo seguiría evitando.
Pero te seguí.

Maniobré mis pasos por las resbalosas escaleras
y mis tacos se deslizaban como las gotas que corrían sobre tu pelo, tu frente, mejilla.
Rompí uno, pero no me detuve.
Alcanzé a subir justo, y allí estabas sentado.
Tú, con tu cara de melancolía, absorto en lo que te afligía.
Y yo, a tu lado con ganas de despertar lo profundo de tu tranqulidad,
que ya iba saliendo de su estado de coma, gracias a la agitacion de tarde invernal lluviosa,
que todabía mi cuerpo exhalaba.
Quise hablar.

- ¡Cómo llueve allá afuera!-

Pude ver la cascada de tristeza en tu mirada y envolverme con tu voz en la tormenta que eras.

- No más que aquí dentro- dijiste.


Desde entonces, lluevo siempre contigo.

2 comentarios:

Julio dijo...

Fran
Que delicia leerte, sabes que me encantó la forma que escribes, acabo de encontrarte, y me alegra mucho saber que eres de mi tierra, estoy descubriendo gente maravillosa allá, justo ahora que vivo lejos.

Un besito

Julio

Julio dijo...

Fran
Que delicia leerte, sabes que me encantó la forma que escribes, acabo de encontrarte, y me alegra mucho saber que eres de mi tierra, estoy descubriendo gente maravillosa allá, justo ahora que vivo lejos.

Un besito

Julio