lunes, abril 09, 2007

1

I

Un montón de gente me hablaba aquella noche,
Pero yo, mi trago y tu recuerdo estábamos solos.
Pasaban por mi lado y me daban las típicas palmaditas en la espalda
-¿Pasando las penas amigo?- luego se dirigían a Lucas.
- Oye Lucas!, sírveme lo mismo de siempre y cárgamelo a la cuenta por favor.
El Lucas los miraba con el único ojo con que los podía ver y sonreía omitiendo lo que pensaba decir, “Deuda, más que cuenta”.

Al Lucas le decían “El capitán pirata”, por su ojo inservible y la botella de ron que tenía encarnada en la mano, nadie recordaba desde cuando estaba trabajando con el bar, es como si el bar siempre hubiese existido y nosotros concurriéramos ahí hace un milenio. El capitán nunca abandonaba su barco, aunque los dos juntos se estuviesen cayendo a pedazos, algo los mantenía en pie, quizás éramos nosotros, su preciada tripulación.
Siempre corrían las burlas por el bar, que el viejo pirata se había robado a una princesa y ahora la tenía como esclava. Pero pocos sabíamos que era su hija, la Graciela siempre estaba en el local ayudando a su padre, yo la vi crecer con el paso de los años y este último tiempo comenzé a notar su belleza, pero con todo el respeto del capitán, la consideraba como mi hija, una hija un poco grande en todo caso, la chelita tenía 12 años menos que yo, pero su cuerpo había cambiado, ya no era la niñita que se sentaba al lado de un borracho más del bar e intentaba sacarle risas con sus palabras inocentes, muchas veces fue mi forma de escape, sin quitarle el mérito a las copas de más que me servía el capitán, a mi parecer para no poder observar bien a la chela, ese viejo zorro sabe como somos cada uno de los marineros –como solía decirnos-.
Pero como dije anteriormente, la chela está cambiada, ni me di cuenta cuando dejó los ojos ingenuos de lado y comenzó a mirarme acusándome del deplorable estado en que me veía todas las noches, ya no se me sentaba en las piernas ni escuchaba atentamente como yole hablaba de ti, de lo maravillosa que eras. No, ahora se me sentaba al lado, con sus piernas cruzadas dejándome ver lo perfectamente contorneadas que se habían vuelto y poniéndome en desventaja, criticaba mis palabras y mi comportamiento.
Esta noche no apareció, por lo menos entre mi curadera y mis penas no la pude ver, quería que me oyera.

Hace rato que yo ya no escuchaba ni veía a nadie, sólo las siluetas y al viejo capitán, que con el paso de los años ya se había convertido en parte de mi, así que no me molestaba tenerlo cerca. De hecho me tranquilizaba, por eso que siempre llegaba allí, tú sabes, después de nuestras peleas y tus arrebatos de ley en que me hacías “desalojar” el lugar, y así partía yo, con mis pocas chauchas a caminar por la ciudad, y mientras tu pensabas que me recorría todos los burdeles y casas de jarana – cómo me gustaba que evitaras las palabras fuertes, que fueses tan fina, pero a la vez tan desquiciada como para gritarme a todo pulmón en la cara que me fuera de la casa y me tiraras los zapatos por la cabeza, y luego decir, diviértete donde las otras, para tu consuelo son ellas mejores - Pero yo siempre acababa en el mismo lugar, junto al capitán, y es que algo más me llamaba a ese antro.



Todo se empezó a poner más borroso, hacía ya como 5 horas que estaba sentado a punta de ron, “la especialidad del barco”, decía el capitán. Mientras más se me nublaba todo, tú te hacías más nítida en mi mente, cuánto te necesito, tus besos de media noche y tus tacos golpeando el piso. Y es que en mi cabeza daban vuelta los mismos versos que nunca he podido terminar de escribirte.

Yo tenía muertes a tu nombre
Y Vidas a tu encuentro.
Yo tenía tanto por entregarte
Tanto por jurarte.


Se lo grité al capitán en la cara, los que estaban a mi lado se asustaron, se levantaron y me tomaron por los brazos, pero yo veía fantasmas con tu rostro y comencé a gritar y llorar como un niño, mientras el capitán reía en mi cabeza, y todo daba vueltas, el cuerpo se me congelaba, sentí la voz del capitán… tranquilo, tranquilo.




II......

1 comentario:

Giro dijo...

Si tan solo puedieras tu escribir lo que dice el corazon de otro.

El nombre a la muerte , el cobro a una fecha no respetada, el frio doloroso y doloso.


Aqui hay reverberancia.Solo mirame a los ojos.

=)