Desde la tarde que me invade el bichito, quiero escribir, despacio, sola y con lo mejor de los sentidos.
Me tiendo rápidamente sobre mi cama, la flojera tiende a ganarme y me acomodo así como para dormir, pero no, no es momento para dormir, no quiero perderme ni una de las ideas que han estado girando todo el día por mi cabeza, ni uno de los sentimientos que oprimen y estallan sin censuras en el corazón, y es que cuando uno ama las letras y las palabras no existe nada más bello que colocarlas sobre el papel con tantas ganas y con tan poca exactitud, eso que te lleva a escribir todo lo que pasa de la cabeza al papel, sin colador; Dejar que todo exista.
Siento la puerta, ladran los perros. Comienzo las primeras tres líneas que he venido memorizando todo el día, ya verán ellas a que dan lugar.
"Tomo el tren al igual que todos los días lo hice,
extrañamente llevo el corazón más ligero,
extrañamente llevo el corazón más ligero,
Hoy, por final, creo que es más lo que dejo que lo que me llevo"
Siento pasos en la escalera, sube mi :“madre hay una sola”, me hago la huevona y tapo mis penosas tres líneas (las miro con vergüenza, y pienso que a ese paso deberían ser muchas); Me pongo a hacer la que reviso mis cuadernos, “ella” camina hacia mi pieza.
- ¿Qué estay haciendo? – con ese tono que ya conozco bastante bien, que me deja ver entre miradas el “deberías estar estudiando”
- Acabo de llegar (mira mis méritos), estoy haciendo un ensayo – digo con cara de mentira inventada de mala gana.
Me levanta el cuaderno (con el que había tapado mi intento de creación) y me dice:
- Estay escribiendo, no me mientas.
Y bueno, ¿La huevá es pecado ahora?, y si no quiero contarlo, cosa mía, no ando de ánimos y punto. He estado todo el día tratando de escribir, necesito tranquilidad. Quiero terminarlo.
- Estoy haciendo un ensayo – Yo y mi tono desafiante apunto de explotar.
- ¿Y para qué? – Preguntando lo innecesario.
- Para comunicación – En todo caso, podría haber dicho cualquier otra estupidez, no sabe mis ramos, pero en situaciones así uno debe controlarse, además “no me las llevo peladas”, estoy de malhumor, aunque ella invadiendo el espacio.
Se va, me vio los ojos, la cara quizás de pocos amigos.
Y yo, ahora estaba con la cabeza y la razón apuntando completamente para el lado contrario de como empecé.Miro mis tres insignificantes líneas y pienso… “Filo, lo termino otro día” El problema es, que de un tiempo a esta parte, nada tiene el verdadero significado y nada es tan fluido como quisiera, por culpa de ese multifacético:
“Filo… lo termino otro día”
[Y no lo digo solo por lo que no escribo.]
Saludos.
1 comentario:
Uhm...Frann, dulce Frann.
Hemos vuelto :)
las palabras fluyen y no es porque todo estudiante de periodismo debe tener un blog.
esque eres mi discipula, mas alegre, y soy tu aprendiz mas triste.
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